03 / 07 / 2026
Como todos los años desde 1995, en que se celebró el centenario de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), el primer sábado del mes de julio celebramos el día internacional de las Cooperativas.
En esta fecha tan señalada, desde Urcacyl se quiere poner en valor el tremendo papel que las cooperativas juegan en el medio rural y en la economía de Castilla y León.
Un cooperativismo que ayuda a fijar población en los pueblos, que genera miles de puestos de trabajos directos e indirectos, que ofrece servicios en el entorno en el que se asienta y que es imprescindible, para la comercialización de los productos agropecuarios, para poner a disposición del sector suministros como semillas, fertilizantes, fitosanitarios o carburantes y que ofrece a sus socios formación, información y asesoramiento.
Las cifras son elocuentes. En Castilla y León existen inscritas a 31 de mayo del presente año, 2301 cooperativas de diferentes clases; destacando junto a las de Trabajo, las Agroalimentarias y las de Explotación Comunitaria de la Tierra. Aunque esta cifra pueda reducirse a la mitad, ya que bastantes de estas entidades ya no tienen actividad. Solo en el sector agroalimentario, nuestras cooperativas asocian a más de 37.600 familias de agricultores y ganaderos; disponen de 5.482 trabajadores directos y otros tantos indirectos en mantenimiento, servicios y transporte. Su capital es todo el de la región y pertenece directamente a los agricultores y ganadero y disponen de una facturación próxima a los cuatro mil millones de euros.
Desde Urcacyl, se destaca el crecimiento de las empresas cooperativas en la región, gracias a sus continuas inversiones, a su apuesta por la innovación y las nuevas tecnologías y a su creciente profesionalización. Ello contribuye a la mejora de las explotaciones agropecuarias de Castilla y León, que reciben múltiples servicios y tienen garantizada la comercialización y el cobro de sus productos. Por otro lado, de las cooperativas se beneficia todo su entorno poblacional, gracias al destino que dan a sus fondos de educación, que contribuyen a la celebración de múltiples actividades culturales, sociales deportivas y asistenciales.
En este día internacional de las Cooperativas, Urcacyl felicita a todos los cooperativistas y les anima a seguir apostando por esta formula jurídica en la que los socios son los propietarios de su propia empresa.
Orígenes del cooperativismo: Rochdale y la Ley de sindicatos agrícolas de 1906
El cooperativismo nace en el siglo XIX como respuesta a las penosas condiciones laborales y sociales generadas por la revolución Industrial. Su punto de partida se encuentra en Rochdale (Inglaterra), donde en 1844 veintiocho trabajadores del textil crean la primera cooperativa al objeto de comprar alimentos y bienes de primera necesidad a unos precios aceptables.
Este modelo se expande por toda Europa. Los Pioneros de Rochdale sientan las bases del cooperativismo estableciendo unos principios que siguen en la actualidad, tales como la gestión democrática, la ayuda mutua y el reparto equitativo de excedentes.
Los orígenes del cooperativismo en España se remontan a la Ley de Sindicatos Agrícolas de 1906 que permitió que las asociaciones agrícolas se constituyeran legalmente para desarrollar actividades destinadas a mejorar la vida rural. Sus fines principales eran la adquisición de maquinaria, semillas, abonos y animales reproductores; la adaptación de los antiguos pósitos para ofrecer crédito y micro financiación a los agricultores; la creación de cooperativas de venta y mutualidades agrarias y la organización de campañas conjuntas contra plagas agrícolas.
El mayor logro de esta normativa fue otorgar una cobertura jurídica al sector agrario, permitiéndole operar con múltiples ventajas, exenciones de ciertos impuestos y cargas, acceso preferente para colaborar con el Estado en el fomento agropecuario y poder operar como sociedades bajo la Ley de Asociaciones de 1887, evitando la burocracia excesiva.
Esta norma fue el primer marco jurídico que impulsó el cooperativismo agrario español. Sirvió de catalizador para una rápida expansión de las Cajas Rurales y Sindicatos de carácter ético y benéfico.
La doctrina social de la Iglesia Católica
En la España de principios del siglo XX, surgieron múltiples Cajas Rurales y Cooperativas Agrícolas impulsadas por instituciones católicas para proteger al campesinado frente a la usura y la pobreza. Respondían a la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII, que condenaban los excesos del capitalismo y sentaba las bases para el sindicalismo y el cooperativismo católico, fomentando la creación de asociaciones agrarias para proteger la dignidad de los trabajadores de la industria y del campo.
A nivel nacional hay muchos ejemplos, como los de D. Victoriano Flamarique, párroco durante 30 años en Olite, que fue uno de los pioneros del cooperativismo de origen católico en Navarra. En 1911 fundó la primera bodega cooperativa de España, “Bodega Cooperativa Olitense” cuyo lema, utilizado por muchas cooperativas de las de entonces, era “unos por otros y Dios por todos”. Por otro lado, el movimiento de Mondragón, liderado por el sacerdote José María Arizmendiarrieta impulsó este modelo en el País Vasco. Fundó en 1943 la Escuela Politécnica y promovió la creación de la primera cooperativa industrial convirtiéndolo en uno de los grupos cooperativos más importantes del mundo.
En Castilla y León la Ley de Sindicatos Agrícolas de 1906, fue aprovechada por Iglesia, a través de los curas párrocos, para crear este tipo de sindicatos en casi todos los pueblos castellanos y leoneses, que en la práctica funcionaban como cooperativas mixtas: compraban abonos, semillas y maquinaria en común; comercializaban cosechas a precios justos y creaban secciones de crédito para socorrer financieramente a los campesinos. De todos ellos quedan muchos vestigios en la Ribera del Duero o en comarcas como Tierra de Campos.
Un ejemplo claro es la actual Cooperativa Agrícola Regional, de Carrión de los Condes, nacida en 1909 de la mano del padre jesuita Sisinio Nevares, quien impulsó el proyecto para ofrecer respaldo colectivo y mayor seguridad en el desarrollo de su actividad a los agricultores, que sentían la necesidad de defenderse de las usuras de los bancos de la época. Este Sindicato Agrícola, germen de la actual cooperativa, se creó con 42 socios y en 1930 ya superaban los 2000.
Las Cajas Rurales y los Servicios de Extensión Agraria
El mayor logro del modelo católico en Castilla y León fue la articulación del crédito agrario mediante el sistema Raiffeisen alemán (centrado en la ayuda mutua cristiana y la responsabilidad solidaria). Los sindicatos crearon sus propias cajas rurales y de ahorro. En 1916 en Salamanca nació la sección de crédito de la Federación de los Sindicatos Agrícolas Católicos Salmantinos. Con los años, esta entidad sobrevivió a las transformaciones políticas y legales del siglo XX hasta dar origen a la actual Caja Rural de Salamanca.
Con posterioridad fueron naciendo las Cajas Rurales provinciales, en las que jugaba un papel primordial el sector agropecuario y cooperativo. Estas Cajas impulsaron la creación de muchas de las actuales cooperativas cerealistas y de otros sectores.
Otra pieza clave en el cooperativismo de nuestra tierra fue la creación, por el ministro de Agricultura Rafael Cavestany, de los Servicios de Extensión Agraria en España. Estos Servicios nacieron para modernizar el campo español, aumentar la productividad y divulgar conocimientos técnicos entre los agricultores. Sus agentes, funcionarios del Estado, no conocían horarios y en cientos de pueblos impulsaron la modernización del sector rural y la adopción de nuevas tecnologías entre los años 50 y 90. Perseguían mejorar la productividad, optimizar la rentabilidad y elevar el nivel de vida de las familias campesinas mediante la educación. De sus manos salieron muchas de las cooperativas y Sociedades Agrarias de Trasformación de las ahora aún existentes.