30 AÑOS Y 20 EDICIONES DE LOS PREMIOS MANOJO

16 / 06 / 2026

Si hace seis lustros alguien hubiera preguntado a los impulsores de los Premios Manojo, qué esperaban encontrar pasados 30 años, probablemente ninguno habría imaginado lo que estaba por venir. No habrían imaginado casi ocho mil vinos participantes, ni 20 ediciones de certámenes. No habrían imaginado generaciones enteras de enólogos, catadores, viticultores y bodegas cooperativas compartiendo un mismo proyecto. Y probablemente tampoco habrían imaginado que una iniciativa nacida con ilusión, esfuerzo y muchas incógnitas acabaría convirtiéndose en parte de la historia del cooperativismo vitivinícola español.

Inicios

Fue entonces cuando con mucha voluntad y sin ninguna experiencia organizativa en este tipo de certámenes; desde Urcacyl se iniciaba la andadura de este concurso nacional de vinos de las bodegas cooperativas, desconociendo su evolución, trascendencia o continuidad a lo largo del tiempo. Tres décadas después seguimos aquí. Y quizá ese sea el mejor premio de todos. Los Premios Manojo no son únicamente un concurso de vinos. Son la prueba de que los proyectos que nacen del compromiso, del esfuerzo conjunto y de la pasión por hacer bien las cosas, pueden resistir el paso del tiempo y seguir creciendo.

En el año 1996 contábamos con mucha ilusión, unas pocas docenas de vinos y un Jurado de cata de dieciocho enólogos presidido, en la primera edición por Rafael Michelena, representante en Bruselas de las Bodegas cooperativas.

Recordamos de aquellos inicios a grandes profesionales, que reunidos desde años antes en jornadas vitivinícolas que Urcacyl organizaba en Tordesillas, fueron los impulsores de los Premios Manojo, poniendo todo su cariño, implicación y empeño. Ellos fueron los enólogos de nuestras cooperativas: Pascual Ruiz, Ángel Calleja, Francisco José Giganto, Eloy Jalón, Benito de Castro y Miguel de Paz.

De ellos, Angel Calleja y Francisco José Giganto, junto con Carlos Gallego, han participado como miembros del jurado en las veinte ediciones de los Premios Manojo, cuyas catas se han celebrado en el Hotel Los Toreros, dirigido por Ramón Fernández. A ellos y a este hotel, se les brindó un especial homenaje, el pasado 12 de junio en las Casas del Tratado de Tordesillas, entregándoles un diploma de reconocimiento, por parte de quienes desde Urcacyl también estuvieron en todas estas ediciones, organizándolas y prestando todo su apoyo; Jerónimo Lozano, director de Urcacyl y Ana Sierra, directora técnica del concurso.

De aquella primera edición quedamos muy satisfechos en Urcacyl y fueron las propias bodegas cooperativas, a través de sus representantes, las que los animaron a proseguir con la organización de este concurso. Querían hacer así, un merecido reconocimiento a los viticultores, a sus bodegas cooperativas y a los vinos que elaboran, dándolos una mayor notoriedad y presencia en los mercados.

30 años y 20 ediciones de continuidad, en las que las catas se han realizado en el mismo Hotel. Los trofeos y las escupideras, han sido hechas de forma continua por la familia Coello, primero por el padre Andrés, lamentablemente fallecido hace unas semanas y luego por su hijo Gonzalo. La imagen y cartelería, siempre ha sido diseñada por Rqr Comunicación y la entrega de Premios ha tenido lugar en el mismo escenario, las Casas del Tratado de Tordesillas.

Apoyos a los Premios Manojo

El actual alcalde de Tordesillas, Miguel Ángel Oliveira, destacó el apoyo decidido que ha tenido el municipio hacia los premios manojo desde su inicio hace 30 años. Especialmente al celebrarse en un sitio tan emblemático como el de Las Casas del Tratado. “Gracias a los Premios Manojo han pasado por este lugar miles de personas relacionadas con el mundo vitivinícola de todas las regiones de España: catadores técnicos dirigentes de cooperativas, políticos…” También se refirió al número de medios de comunicación que en esta edición habían cubierto este evento, que había tenido como característica novedosa la realización de la carta final en la Plaza mayor de Tordesillas. “Desde el Ayuntamiento seguiremos apoyando decididamente la realización de este prestigioso concurso de los premios manojo en nuestro pueblo”, concluyó.

También, desde los inicios se ha contado con Fedatario público para velar en las catas de selección y en la cata final; por la pureza, imparcialidad y trasparencia del concurso. Han sido los Notarios titulares de Tordesillas, Ana Margarita de los Mozos, María Luisa García y Ana Mallada. Además, en cada nueva edición sé han recorrido miles y miles de kilómetros para recoger, en bodegas cooperativas de todas las Comunidades Autónomas, los vinos finalistas para la cata final. En esta ocasión, fueron un total de 5.200 Km.

Jurado de cata

Con el paso de los años, se han incorporado nuevos miembros a los jurados de cata, varios de ellos hijos de los catadores iniciales. Y aunque prosiguen bastantes de los del comienzo, algunos ya están jubilados. Otros desgraciadamente han fallecido, como quienes presidieron el Jurado en los años 1998, 2001 y 2002, Pedro Tienda, María Dolores Climent y Pascual Herrera; así como los catadores Nacho Gómez, un gran tordesillano, Nuria de la Torre, de la bodega Cooperativa Covitoro y Emili Esteve, de la Bodega cooperativa Empordalia.

La presidenta del jurado de cata de esta edición, Josefina Vila Crespo, dirigió unas palabras a los más de 250 asistentes a la entrega de premios. Recordó sus primeras impresiones sobre las bodegas cooperativas con unas instalaciones ancladas en el pasado y con dificultades para seguir adelante. Pero a lo largo de los años de su carrera como profesional vitivinícola había ido viendo la mejora de la percepción que tenía de las mismas hasta calificarlas como “superhéroes en el sector”. Hoy las cooperativas, comento Vila “son guardianes de las variedades, cuidadoras de viñedos centenarios, defensoras del patrimonio vitivinícola y baluartes para mantener el futuro del medio rural y el tipo de producción que todos los influencers del sector buscan”. Terminó su intervención agradeciendo a Urcacyl el haberla dado la posibilidad de probar tantos vinos buenos y la oportunidad de comprobar el espíritu cooperativo que preside los Premios Manojo y deseando larga vida a las cooperativas

A lo largo de estos 30 años y 20 ediciones del concurso, se han presentado al mismo 7.924 vinos de bodegas cooperativas procedentes, de todas las Regiones españolas y de la casi totalidad de las Denominaciones de Origen existentes. Bodegas que apuestan por generar valor añadido a sus socios viticultores con la comercialización de sus vinos. Para ello ha existido una colaboración estrecha con las cooperativas, sus federaciones y Cooperativas Agro-alimentarias de España, cuyo presidente Ángel Villafranca dirigió unas palabras a todos los presentes en la entrega de Premios.  Inició su exposición haciendo referencia a la situación complicada por la que pasa el sector vitivinícola en España y en general en el resto del mundo. Dijo “hay que adaptarse al mercado con nuevos productos y variedades y evolucionar con el mercado, para adaptarse a un consumidor más joven y moderno, pero sin dejar de lado al consumidor tradicional que también ha cambiado”.  Resaltó la iniciativa de incluir un premio a la marca producto cooperativo, que reconoce que tras un vino hay vida, trabajo personas y muchas riquezas para el medio rural.

En representación de las Cajas Rurales de Castilla y León dirigió unas palabras D. Nicanor Santos, quien destacó la enorme calidad profesionalidad y pasión que se pone en los vinos que se presentan y en la celebración del concurso en sí. Puso de manifiesto la importancia de que este trabajo del campo se haga en las cooperativas que ponen a las personas y al medio rural en el centro.

Comentó “Coinciden los objetivos y los valores que persiguen las Cooperativas Agroalimentarias y las Cajas Rurales: confianza en las personas compromiso con la excelencia, servicio al medio rural y búsqueda de la rentabilidad económica social y ambiental, generando empleo y riqueza en toda nuestra región”. Finalizó apostando por seguir trabajando juntos en pro de este compromiso y objetivo común de reforzar el cooperativismo en Castilla y León

Parece como si nada hubiera cambiado, pero como todo en la vida, los cambios se han ido produciendo, edición tras edición y han sido muchos. Hemos visto crecer, profesionalizarse y modernizarse a nuestras bodegas cooperativas. Las bases del concurso han ido modificándose: de ser inicialmente un concurso regional, pasó en la cuarta edición a serlo nacional; de tener carácter anual pasó en 2006 a ser bienal; de las cinco Categorías iniciales, se ha pasado a las nueve de esta especial edición; de jurados de cata reducidos y de carácter autonómico, se ha evolucionado a otros de hasta cincuenta componentes procedentes de toda la geografía nacional.

Estos seis lustros han coincidido en el tiempo, de forma parcial o total, con quienes fueron presidentes de Urcacyl: Rafael Sánchez, Ricardo Martín, Gabriel Alonso y con el actual presidente Fernando Antúnez, quien dirigirá unas palabras a los presentes en la Gala de los Premios Manojo.

Antúnez destacó la vocación primera de los Manojo que es la de reconocer el trabajo y la calidad de los vinos con rigor y calidad y que se ha convertido en un premio de referencia en el sector vitivinícola nacional.  Se refirió al “esfuerzo colectivo realizado en las cooperativas por miles de agricultores, técnicos y rectores”. Se ha logrado, prosiguió que “la unión de los pequeños viticultores pueda competir con los mejores vinos en los mercados internacionales fomentando el empleo y el desarrollo del medio rural”.  El presidente de Urcacyl mostró su orgullo por el sector, comentando que donde no hay vino no hay amor, en estos vinos hay mucho orgullo y mucho amor, gracias al trabajo bien hecho, a la tierra y a la innovación. Tenemos que seguir afrontando los retos del futuro: el cambio en los consumidores, el relevo generacional la rentabilidad y la durabilidad de las explotaciones Finalmente agradeció el trabajo de todo el consejo rector y el equipo técnico de Urcacyl así como el de los más de doscientos catadores que a lo largo de los años han pasado por el jurado de cata de los Premios, que han dado el prestigio del rigor y el compromiso en estos treinta años

Tras la lectura de los ganadores, reflejados en el Acta Notarial, se fueron recogiendo los premios por los protagonistas de la jornada.

Las bodegas cooperativas de Castilla La Mancha con 14 vinos premiados, fueron las triunfadoras del certamen. Castilla y León, obtuvo 7 galardones
Cataluña y Rioja fueron premiadas con dos vinos cada una y Andalucía, Valencia y Galicia tuvieron un vino premiado.

En este concurso nacional de vinos de bodegas cooperativas, los tres Grandes Manojo fueron a parar a los vinos:

  • Cuatro Rayas Longverdejo 2024, de la Bodega Cooperativa Cuatro Rayas de La Seca (Valladolid)
  • – Solmayor tempranillo 2025, de la Bodega Cooperativa Nª. Sra. dela Soledad, de Fuente de Pedro Naharro (Cuenca)
  • – Mainetes Petit Verdot 2023, de la Bodega Cooperativa San Dionisio, de Fuente Álamo (Albacete)

La presentadora de la Gala, Ana de Coca, técnica de Urcacyl, se refirió a los representantes de la Junta que nos habían acompañado a lo largo de los años: presidentes de la Junta de Castilla y León, como Juan Vicente Herrera Campo y consejeros de Agricultura como José Valín, Silvia Clemente, Milagros Marcos o Gerardo Dueñas.

En esta ocasión, estaba el recién elegido presidente de las Cortes de Castilla y León, Francisco Javier Vázquez, quien destacó la importancia del concurso más prestigioso de las bodegas cooperativas a nivel nacional. “El sector vitivinícola es historia viva de nuestra tierra y detrás de cada botella está reflejada esta realidad.”  “Urcacyl con este concurso quiere premiar la profesionalización la innovación y el esfuerzo de todos los viticultores y técnicos y dirigentes de las cooperativas que logran arraigar población en el medio rural”. Prosiguió diciendo que el sector vitivinícola es cohesión cultura y economía, llevado a cabo por todos los hombres y mujeres del campo y a todos los que lo hacen posible en el día a día.  Finalizó su discurso agradeciendo a todos los que lo han hecho posible, felicitando a los ganadores y reconociendo que el simple hecho de ser finalista era una gran recompensa, dada la calidad y rigor de los Premios Manojo.